
SALUD EMOCIONAL EN EL TRABAJO
Las personas que emocionalmente son sanas tienen control sobre sus comportamientos, sentimientos y pensamientos. Son seguras y se sienten bien consigo mismas y tienen buenas relaciones interpersonales. Pueden poner los problemas en perspectiva. Es importante recordar que las personas que tienen buena salud emocional algunas veces tienen problemas emocionales o enfermedades mentales. Sin embargo, las personas que emocionalmente están sanas han desarrollado maneras de hacerle frente al estrés y los problemas. Ellas saben cuándo necesitan buscar ayuda de parte de su médico o de un asesor psicológico.
La enfermedad mental con frecuencia tiene una causa física tal como un desequilibrio químico en el cerebro. El estrés y los problemas en la familia, trabajo o el colegio a veces pueden desencadenar una enfermedad mental o hacer que esta empeore presentando problemas de ansiedad.
El trabajo se puede convertir en una obsesión que la persona afectada usará para escapar de situaciones desagradables en la vida o en busca del éxito aún no encontrado.
Esta disfunción, que puede presentarse consciente o inconscientemente, conducirá a enfrentar problemas de salud física y emocional; siendo habitualmente la persona afectada, individuos muy competitivos y ambiciosos, que necesitan destacar en lo que realizan, pero a la vez, son inseguros, solitarios y aislados del ámbito social, y que de alguna forma buscan más ingresos económicos, reconocimiento social y autoafirmación a través de la aprobación de sus superiores o, incluso, por ansiedad, algunos hombres y mujeres colocan el trabajo en primer sitio, prefiriéndolo por encima del hogar, la familia y los amigos sin importarles la sobrecarga laboral.
Sin embargo, el problema no radica en la cantidad de horas empleadas en él o llevarse parte del trabajo a casa. Se produce cuando la persona relega a la familia y a las amistades a un segundo plano, es incapaz de disfrutar del tiempo de ocio y convierte su centro de trabajo en el refugio ideal para todo aquello que le desagrada.
Este padecimiento, se presenta más entre los varones, por motivos culturales, ya que durante siglos al hombre se le confirió el papel de proveedor, mientras la mujer, por lo general, permanecía en casa para atender a los hijos.
Quien ha desarrollado dependencia del trabajo, mostrará los trastornos típicos del estrés negativo, como alteraciones emocionales, insomnio, irritabilidad y fatiga. También se encuentra expuesto a enfermedades como úlcera estomacal, hipertensión, bronquitis crónica o incluso, infartos.
Finalmente se puede decir que, aquellos quienes tienen entusiasmo por el trabajo, se realizan en él porque, además de un medio de sustento, les permite estimular su creatividad y autoestima; mientras que los obsesivos asumen las labores desde una perspectiva enfermiza, en la que olvidan la importancia de otras dimensiones de la vida, como el descanso, que también es necesario.
Las personas que emocionalmente son sanas tienen control sobre sus comportamientos, sentimientos y pensamientos. Son seguras y se sienten bien consigo mismas y tienen buenas relaciones interpersonales. Pueden poner los problemas en perspectiva. Es importante recordar que las personas que tienen buena salud emocional algunas veces tienen problemas emocionales o enfermedades mentales. Sin embargo, las personas que emocionalmente están sanas han desarrollado maneras de hacerle frente al estrés y los problemas. Ellas saben cuándo necesitan buscar ayuda de parte de su médico o de un asesor psicológico.
La enfermedad mental con frecuencia tiene una causa física tal como un desequilibrio químico en el cerebro. El estrés y los problemas en la familia, trabajo o el colegio a veces pueden desencadenar una enfermedad mental o hacer que esta empeore presentando problemas de ansiedad.
El trabajo se puede convertir en una obsesión que la persona afectada usará para escapar de situaciones desagradables en la vida o en busca del éxito aún no encontrado.
Esta disfunción, que puede presentarse consciente o inconscientemente, conducirá a enfrentar problemas de salud física y emocional; siendo habitualmente la persona afectada, individuos muy competitivos y ambiciosos, que necesitan destacar en lo que realizan, pero a la vez, son inseguros, solitarios y aislados del ámbito social, y que de alguna forma buscan más ingresos económicos, reconocimiento social y autoafirmación a través de la aprobación de sus superiores o, incluso, por ansiedad, algunos hombres y mujeres colocan el trabajo en primer sitio, prefiriéndolo por encima del hogar, la familia y los amigos sin importarles la sobrecarga laboral.
Sin embargo, el problema no radica en la cantidad de horas empleadas en él o llevarse parte del trabajo a casa. Se produce cuando la persona relega a la familia y a las amistades a un segundo plano, es incapaz de disfrutar del tiempo de ocio y convierte su centro de trabajo en el refugio ideal para todo aquello que le desagrada.
Este padecimiento, se presenta más entre los varones, por motivos culturales, ya que durante siglos al hombre se le confirió el papel de proveedor, mientras la mujer, por lo general, permanecía en casa para atender a los hijos.
Quien ha desarrollado dependencia del trabajo, mostrará los trastornos típicos del estrés negativo, como alteraciones emocionales, insomnio, irritabilidad y fatiga. También se encuentra expuesto a enfermedades como úlcera estomacal, hipertensión, bronquitis crónica o incluso, infartos.
Finalmente se puede decir que, aquellos quienes tienen entusiasmo por el trabajo, se realizan en él porque, además de un medio de sustento, les permite estimular su creatividad y autoestima; mientras que los obsesivos asumen las labores desde una perspectiva enfermiza, en la que olvidan la importancia de otras dimensiones de la vida, como el descanso, que también es necesario.